El origen de estos cultos hay que buscarlo en el trasvase de millones de personas desde el continente africano hasta América en la época del tráfico de esclavos.

A medida que estas migraciones, masivas y forzadas, se desparramaban sobre suelo americano, oprimidas por el rigor de la esclavitud y esparcidas las familias por diferentes regiones, cada grupo adaptó sus costumbres y su religion a las nuevas condiciones de vida. La evangelización de esta población se produjo de forma desorganizada e incompleta, de forma que la mayoría nunca perdió del todo sus raíces espirituales y cuando el ejercicio de sus ritos les fue prohibido, los negros esclavos se valieron de las imágenes religiosas cristianas, adjudicándoles a cada una el nombre de sus propios dioses, escondiendo asi la identidad de los mismos. A éste fenomeno se le conoce como Sincretismo.

A estas prácticas religiosas se sumaron además indígenas americanos produciendo una amalgama de costumbres religiosas, ritos, leyendas y fantasía, que dió origen a innumerables cultos y rituales de fe.

Los caracoles desempeñan en estas prácticas un papel importante, ya sea como simples adornos, como símbolos o incluso como protagonistas de ciertos rituales. En las siguientes secciones se muestran algunos ejemplos, junto con las explicaciones pertinentes.