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Conos asesinos Un artículo de Bruno Mathé
Suele hablarse de ellos sin conocerlos. Los conos venenosos sin embargo representan un grupo fascinante. Repasemos estos moluscos temibles con lupa... y las manos enguantadas.
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Entre las aproximadamente 50.000 especies de moluscos con concha existentes en el mundo, la familia de los conos es, junto con la de las porcelanas una de las más atractivas e interesantes. Los recolectores ocasionales se ven atraídos por por su variedad de diseños geométricos y su delicado colorido. Los coleccionistas experimentados buscan las especies más raras, como Conus pergrandis o Conus gauguini, aparte de que Conus gloriamaris, a pesar de haberse convertido en relativamente común, sigue siendo una de las especies más apreciadas. En cuanto a los malacólogos, encuentran además otro motivo de reflexión: los conos tienen la particularidad de poseer en su inmensa mayoría un órgano venenoso.
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Dardos venenosos
Dentro de la compleja clasificatión de los Moluscos, los conos pertenecen a la clase Gastropoda, subclase Prosobranchia, orden Neogastropoda y subfamilia Conacea. Este grupo incluye a las familias Turridae, Terebridae y Conidae, parientes próximos que se encuentran entre las especies más evolucionadas de conchas. Carnívoros, utilizan para capturar sus presas un auténtico dardo venenoso. Cuando localizan una presa y está suficientemente cercana, una especie de arpón (un dardo dentado) es disparado a través de la trompa y se clava en la víctima. El veneno contiene una mezcla de toxinas (las llamadas conotoxinas, una de las cuales posee un efecto similar al del curare) que afectan a los centros nerviosos, produciendo una parálisis total o parcial casi inmediata de la presa. El arpón está unido a un filamento (como un hilo de pescar) que permite al predador atraer a su víctima inmovilizada hasta su dilatada trompa para ingerirlo.
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20 especies peligrosas
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Si bien las terebras y los túrridos son relativamente inofensivos para el hombre, no ocurre lo mismo con los conos. Estos últimos pueden dividirse en tres grandes grupos según sus hábitos alimentarios: algunas especies se alimentan de gusanos que encuentran en la arena (vermívoros), otras (moluscívoros) de moluscos (a veces de sus propios congéneres) y por último, otras de peces (piscívoros). Las picaduras de las especies vermívoras pueden resultar dolorosas, pero no representan un peligro real para el hombre a excepción de las especies de gran talla como Conus leopardus o Conus quercinus. De hecho, de las 500 o 600 especies de conos que hay en el mundo, sólo una veintena son peligrosas. Se trata principalmente de especies moluscívoras y piscívoras, cuyo veneno debe ser lo suficientemente poderoso como para inmovilizar inmediatamente a presas de un tamaño considerable y muchas veces capaces de defenderse eficazmente.
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De 2 a 6 horas
Las especies más venenosas son sin duda Conus geographus, Conus tulipa y Conus striatus, las tres piscívoras. Entre los otros conos peligrosos para el hombre cabe citar Conus pennaceus, Conus textile, Conus aulicus, Conus magus e incluso Conus marmoreus. Como en otros predadores, no parece haber una relación entre el tamaño del espécimen y su peligrosidad. Mas bien, todo parece indicar que la gravedad de las picaduras se relaciona más con el tiempo de contacto, ya que la cantidad de veneno disponible después de una picadura sigue siendo casi la máxima. Conviene recordar que un cono dispone de varias docenas de aguijones venenosos por lo que las picaduras pueden ser múltiples. El recolector imprudente sentirá inicialmente un dolor agudo, seguido por una parálisis progresiva que puede llevarle a la muerte en un lapso de 2 a 6 horas.
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Precauciones
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La búsqueda en mares cálidos de conchas en general y de conos en particular debe respetar unas ciertas normas de prudencia. Jamás debe rebuscarse en la arena o entre las piedras con las manos desnudas, sino utilizando guantes, que nos protegerán también en cierta medida de otros desagradables encuentros -erizos, corales, peces venenosos, etc...- Si se encuentra un cono, debe cogerse siempre por la base (la parte mas ancha) y... mantenerlo vigilado. Algunas especies, notablemente Conus striatus, muestran una asombrosa combatividad. Hay que tener en cuenta que al dardo venenoso puede traspasar capas finas de tejido o plástico y en algún caso han llegado a traspasar un traje de buceo. Cualquiera que sea la especie de cono deben tomarse las mismas precauciones, incluso aunque la identificación no ofrezca dudas: nada se parece más a un cono inofensivo que otro venenoso con incrustaciones calcáreas; por otra parte, muchas especies son consideradas inofensivas sencillamente por falta de datos sobre su comportamiento.
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No hay antídoto
En caso de picadura puede utilizarse algún tipo de dispositivo aspirante (Aspivenin) si es que se tiene a mano. Ante todo, mantener la calma, inmovilizar lo más posible la zona afectada y realizar un torniquete para ralentizar la dispersión del veneno en la sangre y pedir ayuda. Procurar también conservar el cono para mostrarlo a los médicos. No existe antídoto contra el veneno de los conos, o más exactamente contra las moléculas responsables de su toxicidad, las conotoxinas; el tratamiento es por lo tanto sintomático. Para combatir el dolor se recomienda una inyección de analgésico. En todos los casos, incluso si el dolor no es fuerte y la picadura no parece peligrosa, avisar a un médico.
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Escondidos en la arena
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Una vez dicho esto, no hay que caer en la paranoia. A pesar de la extrema venenosidad de algunos conos, los accidentes son muy escasos, por lo menos según se desprende de los casos informados. Como mucho se citan algunas docenas de casos mortales en la literatura médica. Ciertamente las especies peligrosas no son raras y muchas pueden considerarse incluso comunes, como Conus textile, pero su hábitat y comportamiento limitan las posibilidades de encuentros accidentales. De día se encuentran enterrados en la arena o escondidos bajo las piedras, estos animales son nocturnos y sólo salen de sus escondrijos por la noche para alimentarse. Por lo tanto, uno nunca va pasar inadvertidamente al caminar sobre ellos: sólo quien los busca cuidadosa y deliberadamente los encuentra.
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Sorpresas
El área de distribución de los conos venenosos se extiende a todo lo ancho de la región Indo-Pacífica. La única especie que se encuentra en el Mediterráneo es Conus ventricosus, que posee tantos nombres como regiones en que se halla y es totalmente inofensiva. En cuanto al Caribe, no hay noticias de ninguna picadura a humanos por parte de los conos de esa zona. Sin embargo se requiere cierta prudencia, puesto que nuevas especies son descubiertas allí todos los años. Los conos, no satisfechos con ofrecernos sus conchas suntuosas, también pueden reservar algunas sorpresas para los incautos.
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