Un extraño hallazgo
por Jose Luis García Fernández



A partir de 1990, en las playas de Cantabria he recogido entre otros muchos ejemplares, algunos que los autores de las guías no citan como habituales de estas aguas, ni siquiera del Atlántico y puede que así sea, pero debido a que han sido hallados en ellas, en mi colección figuran como del Cantábrico. Dentro de este curioso grupo, hay una especie que llamó poderosamente mi atención.

Playa de la Magdalena, Santander

Sobre Marzo-Abril de 1993 encontré en la playa de "La Concha", en el Sardinero, dos ejemplares que reconocí inmediatamente como de mares tropicales, se trataba de conchas pertenecientes a la familia de los Cipreidos. Yo aún desconocía que algunas especies de esta familia tenían como hábitat el Mar Mediterráneo. Al volver a mi casa la busqué entre mis libros e hice su ficha con el nombre de Monetaria moneta. No le di mayor importancia al hallazgo, pues en la playa encuentras en ocasiones muchos objetos que ni siquiera pertenecen al mundo marino, así que supuse que habría formado parte de algún adorno o colgante y así pasó a ingresar en mi colección.

Al año siguiente, a principios de primavera (tengo comprobado que ésta es la mejor época para la búsqueda de conchas en la playa de la Magdalena), observé que en el lado izquierdo del llamado "embarcadero" la arena se encontraba cubierta por gran cantidad de pequeñas piedras, restos de conchas, algas, etc. Y, al agacharme para observar el tipo de conchas que había, con sorpresa encontré una de M. moneta igual a las halladas el año anterior en la "Concha". La guardé y, buscando, encontré varios ejemplares más y empezó a despertarse mi curiosidad. Descarté que pudieran formar parte de algún adorno, pero no se me ocurría ninguna explicación lógica para la presencia de Monetaria moneta en estas latitudes. A lo largo de aquel año mis paseos fueron casi exclusivamente por la Magdalena llegando a encontrar unos 30 ejemplares de diversos tamaños, entre los 12 y los 22 mm.

Al año siguiente ya sumaban 43, casi todos encontrados en el mismo lugar, solo unos pocos al otro lado del "embarcadero", y me seguía preguntando cual sería su procedencia.

En marzo envié dos cartas en relación con este asunto, adjuntando en cada una de ellas un ejemplar de esta especie. Una de las cartas iba dirigida al Museo Marítimo y la otra al Instituto Español de Oceanografía en Santander. A las pocas semanas obtuve una respuesta de éste último: "...No se puede citar a Monetaria moneta como propia de la costa de Santander, al no haberse hallado ningún ejemplar vivo." (y no será por que yo no lo haya buscado, aprovechando grandes bajamares ya que su hábitat no es en grandes profundidades)

Hay un dato interesante respecto a estos ejemplares de M. moneta: en mi colección figuran minúsculos ejemplares de conchas de otras especies, que sin duda son de jóvenes gasterópodos, réplica exacta de los adultos, sin embargo no he hallado ningún ejemplar de M. moneta menor de 12 mm, lo cual me causa bastantes dudas en cuanto a su presencia viva. Pero claro, tampoco éste es un dato definitivo, pues no he hallado ejemplares jóvenes de todas las conchas que forman parte de mi colección.


El círculo señala el lugar donde aparecieron las Monetaria moneta

La incógnita en torno a la presencia de M. moneta en Santander continúa pues. Descartando que llegasen aquí procedentes de los mares tropicales por sus propios medios, nos quedan las siguientes hipótesis:

1. Que, tal como pensé en un principio, formaran parte de algún tipo de adorno o souvenir (...pero son demasiadas)

2. Que puedan pertenecer a una pequeña colonia cercana a la costa y nunca hallada (poco probable, dada la biología de la especie, propia de aguas tropicales)

3. Que pudieran haber llegado pegadas al casco de alguna embarcación (también poco probable por la falta de alimento durante el viaje, que no sería corto)

4. Que puedan proceder del vaciado del lastre de algún buque habiendo sido absorbidas al llenar sus tanques en otros lugares (ésta es, sin duda, una idea interesante, ya que no sería la primera vez que esto sucede con otras especies)

5. Que alguna persona las tuviese en su poder y se deshiciese de ellas arrojándolas al mar, siendo estas arrastradas por las corrientes hasta la playa. (También de esto hay precedentes: se conoce el caso de un colecionista americano que lo hizo con su colección de especies exóticas, volviendo locos a los malacólogos locales durante una temporada y haciendo felices a los niños en la playa al verano siguiente)

Y ésta es la historia de mi Monetaria moneta. Lamentablemente, ya no se puede encontrar ni ésta ni otras conchas en la playa de la Magdalena: en la primavera del 2001, para regenerar la playa, se realizó un dragado en el canal de entrada al puerto de Santander y la arena procedente de este dragado fue depositada sobre toda la playa, cubriendo así los concheros que en ella había...